Agosto 2025.
La Casa de Piedra acoge el próximo miércoles 20 de agosto a las 19,30 h. la presentación del poemario Con los ojos del alma con la presencia de su autor José Luis Alonso Andrés.
El libro, editado por Alter Ego ediciones, recoge un extenso número de poemas agrupados en 6 epígrafes temáticos: 1)Paisajes, miradas, emociones, sensaciones 2)Amor-desamor 3)Pandemia 4)Guerra 5)César 6)Lucía
«Todos mis poemas están inspirados en hechos y emociones, vistos desde una percepción muy particular y, sobre todo, mía: CON LOS OJOS DEL ALMA.
Pero lo más importante, lo que da sentido a todo, es mi entorno, mis raíces, mi familia: mis padres, hermanos, abuelos, tíos, primos, sobrinos, amigos, compañeros y todas las personas que me han acogido y ayudado. Y, ante todo y sobre todo, mi familia más cercana: mi mujer, mi hijo y mi nieta, que son los que realmente llenan mi vida.
Si uno solo de mis versos consigue despertar una emoción, un sentimiento de amor o ternura en cualquiera de mis lectores, el esfuerzo habrá merecido la pena.«
El autor.
Nací en Arenillas (Soria) en 1953, en el seno de una familia de agricultores y ganaderos.
Mi infancia transcurrió entre inviernos heladores, veranos abrasadores y primaveras hermosas, rodeado de una naturaleza exuberante.
Parece que ya desde pequeño se me veía «listillo», así que mi familia decidió que debía estudiar. Dado lo ajustado de nuestra economía, me enviaron al único lugar al que podían permitirse mandar a un hijo: un seminario, como interno con los curas. Mi adaptación no fue difícil.
En la década de los 60, con la mecanización del campo y el auge de la industria y la construcción, muchas familias dejaron el pueblo para instalarse en la ciudad.
Como hermano mayor, quise contribuir a la economía familiar, por lo que empecé a trabajar. Primero en una tienda de ultramarinos, y luego en una fábrica de muebles.
Tras el servicio militar, tuve varios trabajos como administrativo-contable, hasta que conseguí entrar en un banco. A partir de entonces, mi situación laboral se estabilizó, y también mejoró un poco la económica. La vida comenzó a sonreírme: incluso pude comprarme un coche.
Los años pasaron rápido, entre pequeños ascensos profesionales y los inevitables excesos y alegrías de la juventud, hasta que un día, casi sin querer, me enamoré de unos inmensos ojos azules. Formamos una familia y tuvimos un hijo.
Con la prejubilación, no sé lo que perdí, aunque calculo que fue muy poco, pero gané algo muy importante: tiempo. Ese tiempo lo he dedicado a leer y, entre otras cosas, a escribir estos poemas que hoy os presento.
En mi faceta literaria, soy completamente autodidacta. Todo comenzó con mi afición a la lectura, y tuve la suerte de comenzar conociendo a grandes poetas como Miguel Hernández, Antonio Machado, Gerardo Diego, entre otros. También me acompañaron durante mi juventud la música de cantautores como Serrat, Sabina, Aute y algunos más, que se convirtieron en la banda sonora de mi vida.
Todos estos hechos y situaciones de vida han generado en mi sensaciones y emociones que trato de plasmar en palabras. El proceso no siempre es fácil. A veces las ideas surgen rápidamente, pero otras veces tardan horas, días o incluso meses en concretarse. Las musas vienen cuando quieren. Así fue como, hace años, empecé a escribir algunos poemas, aunque la vorágine de mi vida laboral no me permitió dedicar mucho tiempo a ello. Ha sido recientemente cuando he incrementado la producción.
